Esto que tienes delante de las narices estaba pensado para mis clases. Pero una vez que empecé acabará siendo para 3 personas: para mí (el burro delante), para ti y para mis alumnos (...esos viuda e Hijos). Bueno, no os suelto más rollo, ahí van unos textos que espero os gusten:

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05 febrero 2008

Adiós, amiga!!

El año no puede empezar peor. Mi compañera estos últimos cinco años, mi amiga, mi hermana Mari Carmen nos dejó para siempre. Se supone que estaba recuperando de una operación no demasiado importante, cuando me llama su sobrino que le queda vida para días. Duró tres. Maldita enfermedad, maldito cáncer.

Os dejo aquí la carta que me publicó "El Comercio" el día de su entierro y el obituario que me encargó el periódico "El Oriente" y publicarán esta semana. Seguro que están mal escritos, pero de todo corazón. Cuando alguien muere, se suele decir que era buena persona, pero ella lo era de verdad.


        
A mis alumnos

Me imagino que ya lo sabréis todos. Pero puede que no. Nuestra amiga Mari Carmen Prieto (MariCarmen la de francés) nos acaba de dejar hace unos minutos. Para siempre. Llevaba varios días esperando el injusto final. Los de clase, seguro que ya imaginabais algo al vernos a los profesores tristes, incluso llorando por los pasillos esta semana.

Sólo quiero que sepáis que Mari Carmen dio muchas horas de su vida para que fuerais felices, para que conocierais otro país, otras gentes. Sufrió, trabajó en vuestra educación con todos los problemas que ella tenía. Y eran muchos, por cierto, pues la desgracia la persiguió siempre en forma de emigración, enfermedades y muertes repentinas en los más jóvenes de su familia. Le tocó llevar palos incluso físicos. Harta de sufrir, nunca me puso una mala cara: y hablo de cinco años viéndonos a diario compartiendo mesa, grapadora, bolis y trabajo.

Os (…”nos”) cuidó por Francia, se disfrazaba, hacía bromas, iba a buscaros el médico, pedía favores, daba la cara ante padres -policías extranjeros incluso-, sacaba dinero de donde no lo había para que pudierais viajar. Incluso al final, no quiso evitar que nadie supiera lo enferma que estaba para no haceros sufrir sin necesidad: se tragó en silencio lo grave que estaba. Los más cercanos sólo supimos que algo no iba bien cuando ya estaba dejando la vida en una cama de hospital.

Buena persona, buena compañera y buena vecina. Una injusticia. Muchos de vosotros ya se lo habéis demostrado en vida (que es como se deben hacer las cosas) y os lo agradezco. Otros sois muy jóvenes todavía y os daréis cuenta cuando pase el tiempo. Pero sé que llegará el día en que veáis la huella que la gente generosa deja en nuestras vidas. Las lecciones de francés, la lista de verbos… las vais a olvidar casi fijo: el ejemplo de humanidad, de alguien que lo dio todo por los demás lo llevareis siempre como equipaje, como un tesoro y un orgullo.

PD: Me juré que no iba a escribir ni una palabra y menos llorando, aguanté toda su agonía sin poder escribir. Es la primera vez en mi vida que publico un texto sin corregir, que pido un favor a el Comercio, pero me niego a dejar pasar la oportunidad y estas horas muertas sin que quede para siempre que las buenas personas no pueden marchar en silencio. Me saldrá un artículo muy malo. Pero el más verdad de los que escribí nunca.
                                                                                     (diario El Comercio, enero de 2008)


      Mari Carmen Prieto

El pasado sabado 16 de enero de 2008 con 55 años recién cumplidos nos dejaba Mari Carmen Prieto Díaz. Natural de Arenas de Cabrales era madre de dos hijos, Profesora de Francés y Concejal en esta villa. Formó parte del gobierno municipal los últimos 4 años, trabajando en las carteras de Servicios Sociales, Educación y Cultura: aunque se dedicaba a la tercera edad, la mujer, los niños, la inmigración… y a todo aquel que la necesitara.

Vivió una vida dura: formó parte de una familia emigrante (marchando a Bélgica a los nueve años, donde permaneció 18 años). Como mujer luchadora, cursó en la Universidad de Oviedo dos carreras para convertirse en Diplomada en Magisterio y Licenciada en Filología Francesa. Dedicó su vida a la enseñanza de niños y jóvenes: en Gijón dio clase ocho años, uno en Francia y tres en Alles, el resto en su colegio de Arenas de Cabrales, donde además ocupó el cargo de Secretaria.

Representante democrática de sus vecinos en las últimas dos legislaturas, trabajó de manera incansable (junto con su primo Kiko Prieto) en la organización del Certamen del Quesu, Intercambios Escolares con el pueblo francés de Rauzan, y fue una de las impulsoras y responsable del Hermanamiento de las villas de Cabrales y Sadirac (cerca de la ciudad de Burdeos). Ellos abrieron las puertas de Europa de par en par: gran parte de sus alumnos y vecinos hicieron miles de kilómetros, así como numerosos extranjeros conocieron Asturias con ella (y gracias a ella).

Cada vez que había alguien en problemas ella estaba atenta y dispuesta a ayudar: a la anciana que se le caía el techo de casa, al joven que no tenía demasiado dinero para ir de excursión, al emigrante que recibía noticias en francés de una pensión que debía cobrar. Y en general, a disposición de todos, no por cinismo ni por figurar como hacen otros, sino en silencio, en la trastienda de los que ayudan sin que se sepa. No le gustaban las fotos ni los homenajes, era mujer de trabajo, de dedicación total a los demás. Humana y sensible, sencilla y cercana, generosa. Su casa era la embajada de Francia y Bélgica en Cabrales. La embajada de los pobres y de quienes tenían problemas.

Todo por los demás, se dejaba para la última. Nos la llevó una corta y dura enfermedad ocultada incluso a familiares e íntimos por no preocupar, por no molestar, como siempre. Para reflejar su carácter el ejemplo más claro es que el día que le dieron noticias de su fatídica enfermedad, llamó a familia y amigos para que estuviéramos tranquilos, pues en sus palabras los análisis eran muy buenos y “no tenía la enfermedad maldita”. Una mujer que sufrió mucho por sus hijos pero que al final los vio encarrilados en la vida. Por suerte, los últimos meses fue feliz recibiendo los cuidados y el cariño de quien más quería en el mundo.

Varias generaciones de cabraliegos saben el tesoro que se nos va. Y su trabajo no caerá en el vacío: multitud de jóvenes en su entierro lloraban silenciosos alrededor de una iglesia repleta que incluso por momentos estalló en aplausos. Mari Carmen, que sepas que te vas de manera discreta como siempre fuiste, pero tu trabajo no se quedó en tirar piedras a la luna: sembraste semillas muy fuertes entre los que tuvimos la suerte y el lujo de contarte entre los amigos. Te nos vas como un ejemplo, un modelo a seguir en la vida. Cuesta trabajo creer que tu figura menuda, dulce, agradable se haya ido para siempre. Nunca más cantarás aquellas canciones, ni disfrutaremos de tu risa contagiosa. Ya no disfrutaremos de tu agradable presencia. Pero también sabes que jamás te olvidaremos por lo mucho que nos diste a quienes te conocimos. Descansa en paz, amiga.

18 octubre 2007

Mira, Mónica...

Acabo de ver por casualidad que hay por esos mundos de la blogosfera un concurso de artículos que "defienden" a la mujer. Aprovecho entonces un viejo texto (bueno, de hace un par de años) que escribí al enterarme de que una amiga (ex-loquesea), después de salir de una anorexia bien jodida, supo que iba a quedarse estéril. Además, en esos momentos tenía varias alumnas "esqueletas" que se veían gordas como focas y pesaban 20 kilos... la que más.


Mira, Mónica...

Mira, Mónica, me mareas.

Bueno, no sé si te llamas Mónica, María, Andrea o algo así. Creo que te veo todos los días por la calle, o por el instituto. O será los sábados en ese bar, pero te conozco bien. Hay muchas como tú, chica. Hay muchas pardillas con quienes compartes problema.

Desde hace una temporada algunas amigas te envidian, estás más delgada. Pero tú estás triste. Triste es poco, tú y yo sabemos que estás mal. Bien jodida, guapetona. Crees que te engañan, que sigues muy gorda. No rellenita. Te ves hecha una foca, una ballena, revientas la ropa.

Tienes la mirada tristona y siempre con ganas de llorar. La lágrima fácil y los ojos turbios. Hay momentos en que los vómitos son más naturales en ti que la respiración. Va para ti porque te ves gorda. Y estás esqueleta. La mala leche te puede cada día más. ¡Ah, no! Ya sé que tú no tienes esas enfermedades. Que tú no estás enferma, ni que fueras tonta... ¡Qué bulimia ni qué anorexia! Eso no va contigo, esas cosas les pasan a otras. Pero sabes que tienes un problema y grande. El espejo te escupe una imagen que no te gusta.

Dirás que soy un poco machista, o que soy un cabrón machista con pintas, pero ciertas curvas no están nada mal. Y las tías como tú adelgazáis al revés: empezáis a perder kilos donde no molestan y los que sobran no hay quien los quite. Pero esa es la naturaleza y contra ella es duro o imposible luchar, amiga. Ya sabes, la famosa “constitución ancha” que se dice.

Y si pasamos a temas serios, lo que tú llamas comer poco es jugar con la salud. ¿Sabes que puedes quedar estéril? ¿Lo sabías? O posiblemente algo peor: ¿no estás volviéndote gilipollas?

La vida no es una postura ni se mide por tallas de pantalón. Los vestidos se pueden arreglar o pedir un número más, pero las oportunidades en la vida no tienen XXL. Ni siquiera talla normal, a veces. Y como sigas así, la próxima prenda que tendrás que probar es un “camisón” de madera de pino, en el que vas a adelgazar y dormir más profundo de lo que te gustaría.

Como siempre estás cabreada, no te das cuenta, pero ya no gustas tanto a los chavales. Es más, no te importa “pillar” con los tíos, porque estás más atenta a tus complejos que a lo que te hacía feliz.

Estudiabas bien pero vas a quedar en la cuneta de la vida. No eres la Dolores-Lola de los Suaves pero llevas buen camino. Hasta el tío-bueno del póster que colgaste en tu habitación ya no te mira con deseo, sino con “cara de Giocondo”. Y ya quitaste muchas fotos del corcho porque te desesperaban. Te quieres morir tres veces al día, una por comida. Se te borró la sombra de la sonrisa que desparramabas en aquella foto. Una foto de sólo hace dos años y parece que pasaron cien. Y no suenan las alarmas porque los demás todavía no notan que estás en apuros.

Esta carta me gustaría escribirla con tinta verde, que dicen es el color de la esperanza, pero no sé por qué creo que desprende otro color.

Estás destrozándote, sin más traqueteos ni más comentarios, sin más tonterías. Vuelve a ser la que todos conocimos. Y si necesitas ayuda, habla. Los que te rodean te quieren. Demuestra que eres más fuerte que tus debilidades. Estás a tiempo, que eres muy jovencita.

Y para que lo entiendas, te lo digo en tu “lengua materna”:


TIA SE Q STAS JDD, XO TRANQLA, TD IRA BN. 1BS, WAPTONA, TQM!!!


P.D.: Querido lector, no leas esta carta de través. “Mira, Mónica” es una canción de Sabina, de ahí el título. Esa Mónica no es nadie que me rodea. No es una alumna, tampoco amiga. O sí... Deja la curiosidad morbosa de saber quién es la tal Mónica y quédate con el mensaje. Incluso puede que no exista. O que por desgracia haya muchas candidatas a quedar en la cuneta y todos conozcamos alguna. Así es la vida.

30 noviembre 2006

Francés con ordenadores

Desde hace dos años funciona en nuestro Colegio un programa que se llama Apertura de Centros a la Comunidad: antes y después de las clases ofrecemos talleres, deportes y cursos para todos los chavales, entre otras actividades.

Este año mi compañera Inès y yo nos "pedimos" los más pequeños (tenemos clientes...¡¡desde 3 años!!). Nos lo pasamos mejor nosotros que los enanitos. No encontré la cámara del colegio, pero aunque estén hechas de cualquier manera y con el móvil se ven las caras de nuestros alumnos de "Francés con ordenadores". Ahí van "los afotos":




20 noviembre 2006

Báitela, "Zancañeru"!!

(Este es un artículo que me van a publicar en la revista "Plaza Nueva" de la "Asociación Cultural amigos de Ribadesella", que saldrá el próximo mes)

Quería hablar de la xíriga o jerga de los antiguos trabajadores (por no decir semi-esclavos) de las tejeras en los ya pasados siglos. Fabricaban tejas dejándose la vida metidos en el barro de sol a sol en condiciones paupérrimas. Abandonaban durante meses a sus familias, sus casas para ganarse el jornal en condiciones extremas. Y les sobró tiempo para crear una colección de palabras simplemente genial. Consultando tanto la bibliografía tradicional como la electrónica parece un lenguaje estrictamente llanisco, pero ya en nuestra revista tenemos antecedentes de textos (una simpatiquísima entrevista Tarolo-Cuenquín) así como ilustres riosellanos que conocen la xíriga. Y en mi pueblo, en Cuerres quedan varios hablantes que la manejan (también dicen “mascuenciu”) en conversaciones habituales.

Por desgracia, por miseria, fuimos tierra de emigrantes y “teyeros”, de indianos secularmente pobres (parte de mi familia está diseminada por Cuba, México, Argentina…). Los que hoy vivimos bien y ganamos el plato de comida de manera bastante fácil no podemos olvidar los ríos de sudor, sangre, desventura y sufrimiento que esto costó. Y dicen que de bien nacidos…

Finalmente, más que nada, quería escribir este artículo en homenaje a mis “güelos” Eduardo Díaz Cueto y Rita Ruisánchez, a quienes yo conocí como honrados labradores, pero que habían sido “teyeru” y cocinera de tamargos en los años mozos. Y de quienes aprendí más que de muchos catedráticos y doctores de facultad.

Como filólogo me parece de una riqueza inigualable la creación de palabras en esta rica jerga. Más que un vocabulario es un tratado de composición de metáforas. Un verdadero canto poético, de gentes pobres, honradas, golpeadas por la vida, pero que tienen los arrestos suficientes para teñir su húmeda existencia de ironía o de lírica, incluso de mala leche. Y que me suena a verdad, máxime cuando escucho el “asturianu normalizau” que nos quieren vender ciertos políticos y se me revuelve el estómago. Es un lenguaje vivo donde los gabrieles son los garbanzos, que nombra al cura y la iglesia como el ñurriu y la guxara, la luna se dice valencia y las estrellas son valenciana. Llaman al miedo camangu o llercia, tarrau al demonio, gomiazu al beso y torpiantes a los testículos. El corazón es el morranchu o palpiteru y cascosa la botella. Trabajar es machuriar, las orejas son las belardas…

Hace unos años empecé a traducir uno de mis poemas favoritos, el “Poema de amor número 20” de Pablo Neruda a este hermoso lenguaje. Está sin corregir, me imagino que habrá doscientos errores, pero está escrito más como un ejercicio de estilo que otra cosa y con todo el cariño de el mundo a unas gentes que quiero y admiro. Este juego (más que traducción seria) creo que sirve para mostrar la musicalidad y hermosura de la xíriga. Además me recuerda a una historia de amor de hace mucho tiempo. ¿Quién da más?


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "la noche está estrellada,
Y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los vesos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi alma la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los m árboles.
Nosotros, los de entonces no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
Y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
(Pablo Neruda, de la obra: “20 Poemas de amor y una canción desesperada”)



Puedo escribi’l verbeu más gachotu tesca racha
Verbiar, por ejemplu: "la racha é valenciana,
Y tiritan, azules, los astros, a llaezu".
El sápiro de racha torna nel cielu y cancia.

Puedo escribi’l verbeu más gachotu tesca racha.
Miaire quíxola, y a veces llea tamién quíxome.
Nas rachas comu atesca aparósemi ente las caceas.
Gomiéla tantas veces xafu el cielu arangón.

Suaire quíxome, a veces miaire tamién la quería.
Cómu onia enxidiar los sos arangues visantes.
Puedo escribi’l verbeu más gachotu atesca racha.
Balsiar que non la tengo. Aparar que llastió.

Oír la racha arangue, arangona ensin suaire.
Y’l verbeu xafa la volandina comu al zosquín la rosada.
Qu’importa qu’el mio amor non se-y aparara guardala.
La racha é valenciana y llea onia está con miaire.

Atescu é doto. Allaezu alguien cancia. Allaezu.
Mió volandina onia albrita d’habela cerdíu.
Comu pa aparala la mió volandina búscala.
El mió morranchu búscala, y llea non para con miaire.

La misma racha que jaz zulanquiar los mismos ustancios.
Nuestrosaires, los d’entós, non somos los mismos.
Ya miaire ez la enxidia, onia, pero cuántu la enxidié.
Voz de miaire buscaba’l sápiro pa tocar la so verlarda.

D’otru. Será d’otru. Comu anantes de los mios gomiazos.
So voz, el so cuerpu claru. Los sos visantes infinitos.
Ya non la enxidio, onia, pero tal vez la enxidio.
É tan cortu l’amor, y é tan llargu l’olvidu.

Porque nas rachas comu tesca, aparósemi ente las caceas,
Mió volandina non albricia con qu’haiga llastíu.
Enque atescu sea l’últimu machuriu que llea mi apara,
Y atescas sean las últimas verbeas que miaire y escribe.



Bueno, antes de “llastir” me gustaría agradecer los buenos momentos a la gente desinteresada que se dedica a trabajar en este campo, como Emilio Muñoz Valle, Casa Alejo, el periódico “el Oriente de Asturias”, las webs llanesyconcejo.com, orientedeasturias.com, o personalidades del estilo de mi amigo Pablo Ardisana. Y como este artículo termina aquí, la despedida no puede ser de otra manera que: “…Llastición de petes gachos!!”.

14 noviembre 2006

Un verano de infarto

Un verano de infarto

De infarto, sin comillas. Esto no es una carta, es un cheque al portador. Un pagaré lleno de fondos de cariño, de agradecimiento. Un talonario del que pueden cobrar tantas personas que nos hemos encontrado este verano.

Aunque parezca una pesadilla, durante dos meses mi familia dejó de pensar en las bobadas del día a día para centrarse en lo importante y luchar porque mi padre pudiera seguir con vida. Sesenta interminables días de hospitales, de uvis, de urgencias. De visitas y salas de espera, de nervios e incluso lágrimas. Incómodos sillones, pasillos vacíos, paciencia y dolor. Pericarditis y bypass. Lo peor que te puede pasar: una dura y complicada enfermedad en alguien que siempre fue muy sano.

En el “veranito 2006” cambié fiestas y sidrina por arritmias y fibrilaciones, por problemas renales, anginas de pecho y bajadas de tensión. En vez de beefeater-cola: trangorex y suero. En vez de toalla y arena, aparatos, tubos y vías. Y cambiamos la música de verbenas por la de máquinas que pitan y parecen anunciar desgracias. Cuidados intensivos, cuidados intermedios y a media pensión, pero bien jodido.

Este artículo solamente lo van a entender quienes vieron un ser querido lleno de tubos y motores reventando de tos o de vómitos en una cama de hospital. O quienes hayan esperado cinco horas mientras operan a corazón abierto. Carreras por los pasillos, lágrimas en la madrugada, firmar “para que abran”. Quienes esperaron solos en un pasillo de hospital silencioso. Lo saben aquellos a quienes les haya sonado el teléfono de madrugada porque su padre se puede estar muriendo en una ambulancia camino de Oviedo. Solo lo entenderán ellos. Esos saben de qué hablo cuando digo gracias.

Gracias a médicos, celadores, electricistas, cirujanos, enfermeros, conductores de ambulancia… Gente que irrumpe ante nuestros ojos cuando la vida te da la patada y te enseña la puerta de atrás. Cuando el destino se empeña en tocar el culo a la señora de la guadaña.

Muy especialmente a la “UVI coronarias” del Hospital Central. Son el equipo del doctor Ponte: un excelente grupo de médicos y de enfermería fabricados de paciencia y cordialidad. Una sonrisa amable cuando más falta hacía. Explicaciones pertinentes, comprensión y siempre buenos resultados: reciben cuerpos casi inertes y devuelven al mundo personas sanas. También al equipo de cirugía cardiaca del doctor Naya, que arregló el genético “siete” coronario que mi padre les planteaba: tan competentes y preparados que te regalan 40 años de vida sólo arrancándote unas venas de una pierna y una arteria del pecho, sembrando tu cuerpo de grapas metálicas. Posiblemente no haga falta hablar de la calidad del servicio cardiológico del Hospital Central de Asturias, su mérito y fama son reconocidos, pero debía repetirlo en este papel. No puedo dejarlo pasar.

Tampoco quiero olvidar el trato excelente de todo el personal del Hospital de Arriondas (tanto el equipo médico como de enfermería y administración). A pesar de los palos que parecen lloverles en estos momentos, a pesar de las carencias en dotaciones y de recursos, de la saturación de trabajo y pacientes. Todo ello lo suplieron con buen trato y amabilidad, en nuestro caso muy especial de los servicios de urgencias, medicina interna, UCA y oftalmología. Y a nuestro médico de cabecera, Fran, que como es del pueblo y accesible, casi nadie sabe que es un genio.

A los profesionales sanitarios la competencia y el trato digno se les exige, pero la humanidad no estaba contratada: se agradece. En el alma y para siempre. Que seáis felices; a mi familia y a mí nos hicisteis un poco mejor la vida.

También gracias a los que preguntaron y a los que no: quienes estaban siempre al teléfono y los que no llamaron por miedo a molestar. Que ese cariño lo recibáis multiplicado. Tantos amigos como demostraron estar ahí a las duras. También un abrazo para los compañeros de hospital, familias entrañables, amigos para siempre unidos en las dificultades.

Al final todo lo das por bueno al saber que tu padre salvó la vida, que ya está bien y que todavía quedan en el mundo personas maravillosas. Esos que sólo parecen existir en los cuentos infantiles pero que están ahí, viven entre nosotros. Gente buena con quienes siempre estaremos en deuda.

Porque un día disteis color a mi tristeza con una sonrisa afable y unas palabras de esperanza: en nombre de mi familia, a todos vosotros…. Se os quiere!!!


(artículo que me publicó "el Comercio" el mes pasado)

13 noviembre 2006

La Marioneta

Esta pobre “marioneta de Trapo”

Hace tiempo, una buena amiga me soltó el mayor piropo que puede escuchar un hombre: me dijo que cuando leía el poema “La Marioneta” se acordaba de mí. Habla de una triste marioneta, de un pobre muñeco de trapos que se da cuenta de que no tiene corazón. El poema apócrifo que empieza diciendo: “Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida...”, es un texto precioso y habla de dar valor a las pequeñas cosas de la vida, invita a pensar antes de actuar, a soñar y dormir.

Este muñeco recomienda escribir nuestros odios sobre el hielo y esperar a que salga el sol. Sabe que no tiene corazón. Que no tiene ni un trozo de vida, pero riega las rosas con lágrimas y suplica recordar a la gente que la quieres: pues no dejas de amar al hacerte viejo, sino que envejeces cuando dejas de amar. Y que morir no es la vejez sino el olvido. Por eso mucha gente no morirá nunca y otros ya en vida son pobres guiñapos: espantajos sin alma llenos de remiendos.

Pues bien, esto no es un artículo, es un cheque al portador. Que pueden cobrar tantas y tantas personas a las que quiero pero a quienes no se lo demuestro. O por lo menos no tanto como debería. De este a veces viejo monigote que olvida que tiene dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que se habla. Los gitanos y el hielo. La magia. Un muñeco de trapo. Esta marioneta de tela. Rota, gastada en las costuras. Cuando notas que empiezas a estar gastado y que algunas costuras se pueden romper: recuerdo que alguien se acuerda de mí con el viejo poema. Que sabe que soy el muñeco de tela.)

La felicidad no es llegar a la cima de la montaña, sino en la forma de subir la escarpada. Andar ese camino con alguien como tú, querida Cristina. Cuando me pienso en de ti o en la gente que quiere sin esperar nada a cambio, recuerdo el caminante de Machado, me vienen a la cabeza los besos y versos de Neruda que explican todo lo que callas. Tensan las costuras cuando se me hincha el alma. Incluso pido para vosotros –como Borges– que exista el cielo, aunque mi destino sea el infierno. Gracias a vosotros creo en el milagro de la vida que decía Einstein.

Y no sólo os encuentro en libros o poemas: sois el marcapáginas que me acompaña en cada aventura, en cada historia, en las vidas que visito. Estáis a mano siempre, escondidos en cada renglón, marcando cada página de mi vida. Sois la sonrisa repetida de un corazón tan fácil, de un enamorado del amor. Que sólo sabe repartir besos para matar la soledad.

Y al final cuando la vida, que no es más que un crío a veces cruel, dulce o caprichoso rompa esta pobre marioneta.... Cuando llegue el día en que Dios guarde en la maleta a este inocente juguete de retales... quiero que quede el recuerdo, que os quise mucho. A la hora del beso más difícil: del último, estos harapos se convertirán en polvo al viento, pero polvo enamorado. De vosotros.

Y en ese momento, cuando cierre los ojos por última vez, espero que gracias a esta modesta, a este pobre monigote, a este principito de cartón que llora, descubráis que os engañaban, que los locos eran los cuerdos, y que al final tenía razón el Quijote: son verdad los sueños y donde algunos ven vulgares molinos de viento lo que hay son formidables gigantes.

(artículo que me publicó "El Comercio" hace unos meses)